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Cartoneros, una deuda eterna

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Por Ernesto Bua

Tenemos una deuda, y lo primero es reconocerla. Mucho se habla de los cartoneros (también llamados recuperadores urbanos) pero poco se conoce de la función social y ambiental que cumplen. Tampoco se sabe el ahorro fiscal que representan para las arcas municipales, las cuales financiamos los rosarinos con el pago de tasas y contribuciones. Pongámoslo en números para que se entienda.

Para el 2021, nuestra ciudad tiene un presupuesto de 44.1 mil millones de pesos, de los cuales 4.3 mil millones (9.7% del presupuesto) se destinan a la recolección y reposición de residuos. Esos 4.3 mil millones de pesos se ocupan en recolectar 950 toneladas diarias de residuos, de los cuales solo se reciclan 150 toneladas. El resto, 800 toneladas, se vierten en el depósito sanitario de Ricardone.

Sin embargo, los rosarinos generamos aproximadamente 1110 toneladas de residuos. Entonces ¿si generamos 1110 toneladas diarias y la municipalidad solo recolecta 950, quien se encarga de las 160 toneladas restantes? Si, los cartoneros. Mientras la municipalidad recicla 150 toneladas, ellos reciclan 160.

¿Qué sucedería si no estuvieran?

Suponiendo que queremos sostener el nivel de recolección y reciclado del sistema, para no empeorar el servicio, la municipalidad debería aumentar el presupuesto destinado a tal fin, pasando de 4.3 mil millones de pesos a 4.9 mil millones de pesos, es decir, debería aumentarlo en 617 millones de pesos.

Ahora que la función social y ambiental del recuperador urbano es indiscutible, y los que nos hacen ahorrar es innegable; ¿que reciben ellos a cambio?

Hasta ahora solo recibieron la indiferencia, que los expulsa constantemente hacia la marginalidad. Por ser “cuentapropistas” (en su mayoría) generan su trabajo, se dan sus herramientas y no gozan de ninguno de los derechos consagrados en la CN en tanto trabajadores (ART, obra social, aportes jubilatorios, aguinaldo, vacaciones, etc).

A esto, hay que sumarle que sus ingresos fluctúan constantemente debido a que dependen directamente de los precios cambiantes de los materiales que recogen. Según algunos estudios, su ingreso promedia los $35 mil, mientras que los trabajadores de LIME, empresa que la municipalidad contrata para que se encarguen de la recolección formal de los residuos, tienen un salario bruto de $120 mil ($73 mil neto).

Esta precarización laboral es, en buena medida, consecuencia de la relación de dependencia oculta entra la industria papelera y los recolectores urbanos. Si el papel se produce en un 45% por celulosa y 55% por papel reciclado, entonces más de la mitad de sus insumos provienen del trabajo de los recolectores urbanos. Sin embargo, continúan realizando una jornada laboral completa, sin ningún derecho laboral, en un trabajo insalubre, por un ingreso informal que no alcanza a cubrir la canasta básica.

Tal es así que, en Rosario, el 77% de los recolectores urbanos tienen menos de 40 años, dada la alta exigencia física que representa dicho oficio. También contiene altos riesgos para la seguridad dados los grandes esfuerzos producidos por la carga y descarga de materiales, en carros no adaptados para el trabajo. Existe también alto riesgo a cortes e infecciones en cada volquete en el que separan los desperdicios. A todo esto, se le suma las condiciones climáticas y una elevada cantidad de horas de exposición al sol. De hecho, producto de enfermedades laborales deben sufrir pérdida de los días de trabajo o quedan incapacitados permanentemente para desarrollar sus tareas, sin recibir ninguna contención o compensación.

Es curioso que, ante los ojos de la ley, el mismo trabajo en relación de dependencia sería considerado insalubre con todos los beneficios que implica, como por ejemplo: jornada laboral reducida y jubilaciones anticipadas. Sin embargo se da lo contrario, ya que no gozan de ningún derecho producto del ocultamiento de la relación laboral, donde la industria papelera paga en negro sus insumos, y el Estado ignora la realidad de los trabajadores en pos de ahorrar dinero del fisco para disposición de residuos.

¿No es hora de comenzar a pagar esta deuda?

Es responsabilidad del Estado Municipal, el cual ahorra 617 millones de pesos anuales por la labor de los trabajadores del sector, destinar parte de su presupuesto a mejorar las condiciones laborales. Las propuestas son muchas. Desde otorgar carros diseñados específicamente para la actividad, a otorgar elementos de seguridad para evitar accidentes, pasando por proveer puntos de acopio con la infraestructura necesaria (comedor, duchas, guardería, herramientas) o puesta a punto de los vehículos particulares que transportan el cartón recolectado. También es responsable de conducir un proceso de arbitrio en la desigual negociación de precios entre intermediarios, papeleras y recolectores urbanos.

Las opciones para saldar la eterna deuda, son muchas. Ya es tiempo de comenzar a hacerlo.