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El Diego: Argentina en el Mundo

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Por Santiago Rojas

Y un día llegó el momento menos esperado para un argentino…. Diego Armando Maradona trascendió.

Escribo estas palabras desde lo más profundo de mi corazón, desde la tristeza de sentir que una parte de mi país se fue con él. Es triste saber que la persona que más alegrías le dio al pueblo argentino en los últimos años se haya ido… pero dentro de mí también hay algo más que tristeza, agradecimiento. Me siento agradecido con El Diego por habernos hecho conocidos en cualquier parte del mundo, agradecido por haber vivido en la misma tierra que él y por ser contemporáneo suyo. Es ahí cuando siento alegría nuevamente, porque me doy cuenta que personas como Él no pueden morir jamás, son eternos en su pueblo, en vida no era dueño de sí, ya no se pertenecía, le pertenecía a algo mucho más grande… la Nación Argentina. Es por este motivo, que todo lo ocurrido me lleva a escribir unas palabras en torno a Diego y la Argentina en el Mundo.

Diego Armando Maradona no fue una persona más, no fue un futbolista más. El Diego supo ser en vida la expresión y sueño de cualquier pibe humilde de esta patria, que haciendo lo que mejor sabía hacer quería ayudar a su familia y ser alguien en esta vida. Y lo más loco de todo fue que lo logró, convirtiéndose así en el ejemplo de miles de pibes de este suelo y de otros tantos. Sin embargo, él nunca se olvidó de sus raíces, de donde venía, ni de las dificultades que tuvo que afrontar para llegar. Tampoco se olvidó de esos que seguramente habrán sido mejores que él pero no alcanzaron la cima.

Antes de irse, el mundo pudo ver juntos a dos personas que expresaron eso, como fue el encuentro entre un mito viviente nacional como el Diego y una leyenda urbana y popular rosarina como fue “el Trinche” Carlovich. En ese encuentro el Diego demostró la humildad que siempre tuvo al reconocer que el Trinche había sido mejor que él. Puede ser que eso sea cierto, o quizás no… eso quedará para algún debate de café entre amigos… pero lo innegable es que ese encuentro fue la expresión de unidad del subsuelo de esta patria, la unidad entre dos que salieron del barro para alegrar a su gente sin olvidarse de sus raíces.

Maradona era eso… era un hermoso fútbol desplegado, era gambetas y jugadas que parecían fáciles cuando él las hacía, pero también era esa persona de carne y hueso que sentía en carne propia las tristezas y pesares de su pueblo.

Sin esto no se explica el carácter épico que tuvieron esos dos goles contra Inglaterra en el Mundial 1986. Un gol más hermoso que el otro. Eran goles sentidos, goles que tenían raíces más profundas que un partido de fútbol… eran goles Nacionales. Ese equipo era conducido por un líder, y ese líder sabía bien a quien representaba y que sentía su pueblo en ese momento. Esos goles estaban cargados de una fuerte emoción, y un sentimiento de “venganza” para los argentinos. Venganza por los cientos de pibes que dejaron la vida durante la Guerra de Malvinas.

Ese acontecimiento que nos unió como argentinos, que nos hizo sentir un desahogo tras años de masticar bronca, fue también un faro en el mundo. Ese día tan inolvidable para los argentinos fue también inolvidable para el mundo. Muchos pueblos sintieron en ese negrito que humillaba al poderoso un representante, un aliado, un compañero…

Luego de esa proeza, de esa magia, la fama del Diego se acrecentó por millones y no había parte en el mundo que no conociera quién era Diego Armando Maradona. Después de ese día el nombre de Argentina recorrió el mundo y de repente y sin un acto formal el Diego se convertía en nuestra bandera, en nuestra escarapela, en nuestro himno. Después de ese día las camisetas de la selección argentina inundaron el mundo, después de ese día la 10 empezó a tener un significado concreto acá y en la china, sea el idioma que hablen y la religión que profesen: la 10 ES DIEGO ARMANDO MARADONA, LA 10 ES ARGENTINA

Y así, tan humildemente pero tan lleno de grandeza, Diego se convirtió en nuestro héroe, en nuestro símbolo patrio, pero también en un ídolo a quien admirar por todos los niños del mundo. Desde ese día nuestro país se hizo más conocido de lo que ya era, pero también hizo que nuestro país sea recordado con una sonrisa… porque en estas tierras nació él y porque si un niño humilde puede soñar y lograr sus sueños ¿por qué no todos los demás niños del mundo van a poder?

Ahí está la magia verdadera, ahí está el verdadero milagro que Maradona con la camiseta argentina extendió en el mundo, el milagro de creer y poder, de que los humildes sueñan y de que los humildes pueden llegar. Así nació la inspiración para miles de niños que hoy son futbolistas  y que recuerdan en el Diego ese milagroso comienzo de sus sueños.

A la par de este impacto en el corazón de miles de personas, también se fue generando en el mundo una conciencia de nuestro país, sobre quienes somos y donde estamos… antes éramos un país importante de Sudamérica, pero no mucho más. Con Maradona y gracias al fútbol, Argentina empezó a ser vista con otros ojos, ahí radica el retorno triunfal de nuestra Nación en el Mundo.

Es así como, sin quererlo, la Política Exterior Argentina obtuvo, en los términos de Joseph Nye, un poderoso softpower, es decir, un poder de influencia. Este poder se erigió sin hacer uso de la fuerza, sin agredir a nadie y en base a demostrar una de las mejores cosas que sabemos hacer: jugar a la pelota. Así es como este poder cultural nos sirvió para hacernos más conocidos en el mundo, para acercarnos a pueblos que antes ni sabían de nuestra existencia y para conseguir apoyos impensados en otros momentos. En definitiva: nos abrió las puertas del mundo

En 1994, por ejemplo, durante el Mundial en Estados Unidos, a Maradona lo sacaron de la cancha por supuesto antidoping positivo, algo inédito en la historia de los mundiales. Esto significó que a nuestro país le cortaran las piernas y la competición empezó a perder sentido sin la presencia de la máxima figura. No parecía, en ese momento, alocado pensar un complot por parte de los poderosos contra el mejor de todos los tiempos que nunca se vendió y que se encontraba en territorio hostil. En esos días de tristeza aparecieron solidaridades impensadas, y una de esas fue la del pueblo de Bangladesh…. Sí BANGLADESH!!!  (País que si lo buscamos en el mapa nos costaría encontrarlo, pero que ahí está… en el sudeste asiático haciéndonos “el aguante”). En esas jornadas, viendo la injusticia que se había consumado, los cientos de millones de trabajadores, junto a varias confederaciones patronales, salieron a las calles en una Huelga General pidiendo el retorno del Diego… Si bien esta medida se extendió en el tiempo y afectó considerablemente la actividad económica, al ser uno de los países con mayor población del mundo, lo cierto es que la FIFA no cedió y el Diego no pudo volver más. Sin embargo, desde ese día la solidaridad de Bangladesh con nuestro país se convirtió en una constante. Incluso en el día de su partida, en esas latitudes también se vivió otra Huelga General pero esta vez llamada por todos los sectores de la sociedad.

Aquel país, que en otras épocas fue colonia británica, desde ese día ha venido acompañando a nuestro país en reiteradas ocasiones en la causa Malvinas, demostrando como nuestro “softpower maradoniano” ha sabido operar en nuestros vínculos internacionales.

Lo mismo podemos decir del Sur de Italia, donde miles y miles de italianos se sienten más cerca de Argentina y tan agradecidos con Maradona. Ese sentimiento une a nuestros países mucho más que las raíces que compartimos en común (cientos y cientos de migrantes italianos que vinieron a hacer su vida en nuestro país) y eso porque nace desde lo más puro y sano que tenemos en común: el amor por la pelota.

Para concluir, y tras dejarle bastante lugar al corazón para que hable, me gustaría decir que estos son dos ejemplos entre un montón más que hay, hubo y habrá en torno a Maradona y nuestro país en el mundo. Si hiciéramos un repaso de las miles de anécdotas del Diego en lugares y de los futbolistas que se inspiraron en él nos veríamos en la obligación de escribir un libro de varios tomos… pero por el momento, esa no es la idea.

El amor que supo ganarse en Argentina, en Bolivia, Venezuela, Cuba y en la América Latina entera fue algo grandioso que nos unió como región, incluso hasta en el interior de nuestro eterno rival futbolístico como es Brasil. Es imposible hablar de Maradona en nuestro continente sin hablar del Maradona comprometido con las luchas sociales y políticas, el Maradona amigo de Fidel y de Chavez, el Maradona que junto a Evo Morales en Mar del Plata enterraron el ALCA. Maradona para nuestra región significó fútbol, pero también compromiso con los más humildes, con los niños, con nuestros pueblos acostumbrados al sufrimiento y hasta con nuestros jubilados (Un día el Diego nos marcó el camino al decirnos que quien no defiende a los jubilados es un cagón… y así será).

Pero ese amor y esa fascinación no se quedaron en esta región, sino que se extendió en el Mundo… Europa entera (excepto Inglaterra) ama y respeta a Maradona, siendo la capital maradoniana la Italia pobre, la Italia olvidada, la Italia del Sur. A la par de esto hemos visto como en Asia y África a lo largo de todos estos años, gracias a Maradona en un momento pero también ahora gracias a Messi, han florecido camisetas argentinas por doquier y admiración por nuestro país.

Todos esos niños excluidos tuvieron y tienen razones para seguir soñando con un futuro mejor, con más oportunidades porque encuentran en estos argentinos un camino, un faro a seguir. Mientras exista un potrero, existirán niños que jueguen a ser el 10 y seguirán soñando con seguir sus pasos.

No hay parte del mundo donde Maradona haya ido y no haya sido recibido con amor y no haya dejado en esos pueblos una marca. En México, en Bielorusia y en Emiratos Árabes, que fueron sus últimas paradas en su larga carrera, el Diego fue un suceso y no pasó desapercibido para esos pueblos poco acostumbrados a jugar a la pelota pero sí abiertos a sentir y a maravillarse con el mejor futbolista de todos los tiempos.

La tierra no es redonda, ni es chiquita como la pelota, pero el Diego supo hacer con ella maravillas en cualquier lugar…. nos achicó como mundo, nos acercó como personas y nos enamoró como fanáticos del fútbol.

El Diego es argentino, el Diego es, fue y será siempre Argentina en el Mundo. Por eso  creo que desde su lugar como pibe humilde que sabía hacer magia con la pelota supo construir para la política exterior argentina un gran softpower, un hermoso poder de influencia y de conocimiento que nos abre todas las puertas del mundo y donde todos al saber nuestra nacionalidad sonríen y dicen: Argentino-Maradona! Por todo eso y mucho más Muchas Gracias Diego Armando Maradona, Gracias a Dios por haberte hecho Argentino! Gracias a la Pelota!

PD: Y para colmo en los últimos años los contemporáneos de esta realidad nos tocó vivir algo impensado, tener un Papa argentino, el Papa Francisco. Gracias a esto nuestra nación supo tener en el mismo momento histórico a los dos argentinos más conocidos e influyentes del mundo… y así un día de 2016 esas dos potencias se saludaron en el Vaticano: D10S y el Santo Padre. Esta imagen expresa una sola cosa: la felicidad y la grandeza de ser Argentino. Nos queda a nosotros ahora disfrutarlos, recordarlos y transmitir a nuestros hijos la dicha de ser Argentino…