Observatorio Internacional

El movimiento nacionalista hindú y la violencia religiosa en India

Home / Observatorio Internacional / El movimiento nacionalista hindú y la violencia religiosa en India

Por Camila Hernández

El 30 de enero de 1948, cinco meses después de la independencia y partición del Imperio británico de la India o Raj británico, Mohandas Karamchand Ghandi, quien fue clave en estos sucesos, recibió tres tiros cuando se dirigía a pie y sin protección hacia un rezo comunal en Nueva Delhi. El Mahatma [1], con 87 años,murió al instante. Su asesino, Nathuram Godse [2], se entregó pacíficamente, convencido de que había ejecutado a un traidor por su actitud conciliadora hacia los musulmanes y por haber “inoculado” en India nociones ajenas a su cultura como la libertad de conciencia. Godse había militado en el Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS o asociación nacional de voluntarios), una organización paramilitar de indios de castas altas cuyo fin era crear un Estado hindú, inspirados en la doctrina ultranacionalista de Vinayak Damodar Savarkar, quien fue némesis de Gandhi desde que se conocieron en Londres en 1906.

Savarkar fue acusado como autor intelectual del magnicidio pero luego fue absuelto, aunque todo indicaba su culpabilidad. Popularizó la idea de Hinduvta (espíritu hinduista o sentido de ser hindú), una forma de hinduismo político cuya misión era extirpar del alma india las perniciosas tradiciones metafísicas y religiosas del budismo. Si bien detestaba a los musulmanes, admiraba “el fuego y la espada” y “feroz unidad” del credo teocrático islámico.

Desde sus orígenes, el movimiento nacionalista hindú ha buscado definir la identidad de “lo hindú” es respuesta a los cambios producidos por la modernidad, es decir, una identidad que cohesione internamente las múltiples comunidades de la India en una colectividad claramente delimitada, que sea representativa del mayor número posible de ciudadanos y traducible en términos electorales. Debido a la dificultad que presenta la tarea de homogeneizar el todo hindú, el hinduismo político con frecuencia ha buscado consolidad la identidad nacional evocando a un enemigo externo, generalmente encarnado en la figura del musulmán y, en ocasiones, del cristiano. Savarkar defendía la equivalencia de los conceptos pitribhumi (tierra ancestral) y punyabhumi (tierra sagrada), concluyendo que solamente las religiones surgidas en territorio indio eran nacionales. Por ende, los creyentes que tuviesen sus lugares santos originarios fuera del país (como pueden ser la Meca para el caso de los musulmanes o Jerúsalem para el de los judíos) resultan sospechosos en sus lealtades patrias.

India es un país que alberga una de las poblaciones musulmanas más grandes del mundo, componiendo aproximadamente un 13% del total de la población del país. Es enormemente diverso en lenguas y religiones, y las tensiones sectarias han tendido a trasladarse al escenario político, causando numerosos escenarios de violencia entre las comunidades. La popularidad de los nacionalistas hindúes se vio desacreditada luego del asesinato de Mahatma Gandhi, sin embargo, con el declive del Partido del Congreso, latente a partir de 1975 en la presidencia de Indira Gandhi, se creó un vacío político que gradualmente fue ocupado por las fuerzas del nacionalismo hindú. Con la demolición de la mezquita de Babri (en la ciudad de Ayodhya) a manos de extremistas hindúes en 1992 [3] y el ascenso del partido nacionalista hindú, Bharatiya Janata Party (Partido del Pueblo de la India) o BJP, comenzó un nuevo período para el nacionalismo hindú. La destrucción de la mezquita llevó a la matanza de miles de musulmanes en disturbios por todo el país, y en 1996 el BJP gana las elecciones.

Actualmente, el movimiento nacionalista hindú está organizado en tres frentes institucionales que abarcan distintos campos de acción y que juntos son conocidos como sangh parivar (la familia):

  • La Rashtriya Swayamsevak Sangh, cuya finalidad es regenerar la sociedad hindú e inculcar en sus ciudadanos el espíritu de voluntad y disciplina necesarias para llevar a cabo semejante tarea. Está constituida por una red de centros de formación de voluntarios o shakkas que se extiende por todo el país.
  • El Vishwa Hindu Parishad (VHP) o Consejo Mundial Hindú, una entidad dirigida a reunir bajo un único cuerpo eclesial a todas las sectas y variantes del hinduismo. Actúa como autoridad doctrinal para la promulgación de la fe oficial. Su vocación universal ha hecho de ese organismo la principal asociación de hindúes en el exterior, puesto que incluye a la diáspora que vive en Occidente. La dirección del VHP está formada por importantes líderes de sectas variopintas, de los que gran parte viste túnicas anaranjadas, color que destaca en el hinduismo y que es emblemático del nacionalismo hindú [4].
  • El Bharatiya Janata Party, que gobierna en la actualidad luego de la segunda victoria electoral del primer ministro Narendra Modi en 2019.

El Bharatiya Janata Party consolidó una mayoría parlamentaria, lo cual permitió la reelección de Narendra Modi para otros cinco años. En su campaña, el BJP lanzó un discurso inflamado contra los considerados enemigos de la nación, las minorías religiosas, a su vez que acentuó las tensiones con la República Islámica de Pakistán. Apenas dos meses después de su juramento como primer ministro, suspendió la autonomía a la región de Jammu y Cachemira [5], único estado indio de mayoría musulmana. Poco después, el parlamento aprobó una enmienda en la Ley de Ciudadanía que impide a los ciudadanos musulmanes de países limítrofes acceder a la nacionalidad india, que sí se contempla para otras confesiones religiosas.

A su vez, la violencia sectaria se ha incrementado desde el segundo mandato de Modi. Un ejemplo de esto son los episodios violentos sucedidos en Nueva Delhi en febrero de este año por los enfrentamientos entre radicales hindúes y manifestantes musulmanes, así como el posterior despliegue de miles de agentes de la policía militarizada de la ciudad. A las controvertidas medidas de Modi siguió la aplaudida orden judicial de construir un templo hindú sobre los restos de la mezquita derribada por radicales hindúes en 1992. Así, Modi intenta enviar el mensaje de que el BJP se preocupa por los hindúes y seguirá trabajando para proteger sus intereses.

La construcción del templo fue un suceso importante ya que los políticos nacionalistas hindúes lo describieron como un mero hito en su búsqueda para transformar la India de una república multicultural y secular a una “nación hindú”. El día de su inauguración, un miembro del parlamento del BJP, Tejasvi Surya, argumentó que “el control del poder estatal por parte de los hindúes es absolutamente esencial”. Modi, en su discurso, dijo que el templo será un “símbolo del nacionalismo [de India]” e incluso llegó a comparar la fecha de su inauguración con el 15 de agosto, día de la independencia de India.

Narendra Modi, primer ministro de India desde 2014

Por su parte, el partido que lideró la independencia del país, el Congreso Nacional Indio, se erigió históricamente como el defensor de la concepción secular de la nación india y, por ende, de las minorías religiosas del país. Apostó desde sus inicios por un sistema político liberal y secular para superar las tensiones religiosas. Esta posición ha provocado duras críticas por parte del BJP luego del rechazo a las medidas aplicadas por Modi, acusando al Congreso Nacional Indio de preocuparse exclusivamente por los musulmanes. 

Las tensiones con Pakistán, quien considera que el Rashtriya Swayamsevak Sangh está involucrado en actividades terroristas financiadas por la diáspora india, son otra consecuencia de la lucha sectaria. Acusan al RSS de utilizar estos fondos para matar y torturar minorías religiosas en India y Cachemira, portando una “ideología supremacista hindú”, si bien el propio gobierno pakistaní está acusado de financiar actividades terroristas de los grupos yihadistas.

En agosto, el primer ministro pakistaní, Imran Ahmed Khan Niazi aseguró que India está secuestrada por “fascistas” y por “supremacistas hindúes racistas” igual que los nazis en Alemania a partir de 1933, a su vez que alertó el peligro que corren las minorías religiosas y étnicas como los cachemires. También hizo referencia a una limpieza étnica y a una “ideología del genocidio”. Más allá de la disputa entre India y Pakistán por Jammu y Cachemira, presente desde el siglo pasado, lo que parecen en principio disputas territoriales se ven también influidas por las diferencias religiosas, claves para las idiosincrasias de ambos países. Con la pandemia por coronavirus, las fuerzas de seguridad indias aprovecharon para intensificar las operaciones contra los rebeldes en Cachemira, lo cual supone una situación preocupante para la estabilidad de esta región.

Además, se registraron ataques a pastores cristianos por extremistas hindúes y hasta los mismos policías, especialmente en Uttar Pradesh, lo cual generó preocupación por las organizaciones y los activistas por los derechos cristianos. Los convertidos al cristianismo de orígenes hindúes a menudo son extremadamente perseguidos por sus familiares y comunidades. Varias iglesias cristianas fueron destruidas por los nacionalistas hindúes a lo largo de los años en diferentes zonas del país. 

Siendo India uno de los países más afectado por la pandemia de Covid-19, se abre el interrogante de cómo afectará esta coyuntura a los enfrentamientos religiosos que se suceden entre hindúes y musulmanes. La referencia religiosa sigue presente, ya que, con motivo de la festividad de Mahalaya (del 1 al 17 de septiembre), Modi se encomendó “con fuerza” a Maa Durga, una deidad del hinduismo, para superar la pandemia mundial, como se puede ver en el siguiente Tweet de su cuenta oficial:

La crisis económica y sanitaria que está viviendo el país puede significar un serio revés para el mandatario, que ha sufrido duras críticas por su manejo de la pandemia, y para los nacionalistas hindúes como fuerza política en India.


[1] Gran alma en hindi

[2] Nathuram Godse era un brahmán, es decir que pertenecía a la casta superior hindú.

[3] Esta mezquita fue construida por Babur (1483-1530), fundador del imperio Mughal y descendiente del conquistador turco-mogol Tamerlán. Según la tradición hindú, la mezquita se construyó sobre un templo que honraba el lugar del nacimiento del dios Rama. 

[4] Es por esto que cuando se habla del nacionalismo hindú se usa el término de “poder azafrán”.

[5] El 5 de agosto de 2019, el primer ministro Narendra Modi derogó el artículo 370 de la Constitución nacional que otorgaba un estatus especial a Jammu y Cachemira, que India administra en dos territorios regionales. Este artículo permitía que tuvieran su propia constitución y la libertad de hacer leyes. La región así quedó bajo el control del gobierno del partido hindú BJP que llevo a cabo una estricta represión para “cerrar la puerta al terrorismo” y traer “prosperidad económica” a la región, según las palabras del primer ministro.