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Entre pandemia y crisis, Bolivia decide su futuro en las urnas

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Por Lorenzo Barrios

El próximo domingo 18 de octubre, el Estado Plurinacional de Bolivia celebrará sus elecciones generales que le pondrán fin al régimen de facto de Jeanine Áñez. El candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, se perfila como el ganador, aunque no es seguro que evite una segunda vuelta.

El 20 de octubre del 2019 se llevaron adelante las elecciones generales en las cuales Evo Morales resultó electo para un nuevo mandato. Sin embargo, la oposición y la Organización de Estados Americanos alegaron que se había producido un fraude, por lo cual se desataron jornadas de protestas que derivaron en un golpe de Estado y la asunción de un gobierno transitorio encabezado por la senadora beniana Jeanine Áñez.

Las nuevas elecciones estaban previstas para principios de año, pero a causa de la pandemia fueron postergadas en varias ocasiones, estableciéndose el 18 de octubre como la fecha definitiva. El cambio de fecha generó mucha polémica, ya que se argumentó fuertemente  que se trataba de una estrategia gubernamental para mantenerse unos meses más en el poder.

Lejos de respetar el espíritu de un gobierno de transición, las autoridades provisionales tomaron medidas en materia económica, política y social  que rompieron con el modelo instalado por las administraciones del Movimiento al Socialismo (MAS). Entre ellas, destacan el alejamiento del ALBA, el acercamiento al Grupo de Lima, la paralización de grandes obras como el Tren Metropolitano de Cochabamba y de algunas plantas industriales estatales. Por otro lado, múltiples escándalos de corrupción fueron saliendo a la luz, como la compra de respiradores para combatir al coronavirus con sobreprecio y la falta de transparencia del dinero obtenido del ámbito internacional (donaciones y créditos) que debían destinarse a la cuestión sanitaria.

Actualmente el país se encuentra sufriendo un grave nivel de desempleo, con el consecuente aumento de los niveles de pobreza que ello implica. Además, si bien ya se ha superado ampliamente el pico de contagios, el manejo de la pandemia no estuvo exento de críticas ya que el sistema sanitario estuvo saturado en los peores momentos. Ello redundó en una gran caída de la popularidad de Áñez, quien renunció a su candidatura presidencial con el objetivo de evitar la división del voto opositor, lo cual favorecería, a su criterio, al partido de Evo Morales.

Los principales contendientes

En el primer lugar de todas las encuestas se ubica Luis Arce Catacora, candidato del Movimiento al Socialismo. Manejó el área económica durante la mayor parte del gobierno anterior y a él se le atribuye el denominado “milagro económico boliviano”, concepto que hace referencia a los altos niveles de crecimiento económico acompañados por inclusión social que se registraron durante su gestión. La nación andina gozó de una economía muy estable que incluso resistió muy bien a las fluctuaciones de la economía internacional, las cuales no impactaron muy significativamente en las variables domésticas.

En segundo lugar se encuentra el ex presidente Carlos Mesa. Fue candidato en los comicios anulados del año 2019, en los cuales obtuvo el segundo lugar. Gobernó de 2003 a 2005, en un período marcado por una fuerte conflictividad social que no pudo controlar. Impulsó fuertemente el histórico reclamo marítimo que posee este país frente a Chile, e incluso fue el vocero de esta causa durante el gobierno de Evo Morales.

El tercero de los principales contendientes es Luis Fernando Camacho, empresario y ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, el cual tuvo un rol muy importante en el golpe del 2019, ya que fue uno de los impulsores de las jornadas de protestas de aquellos días. Si bien se encuentra lejos de los dos principales candidatos, puede convertirse en una fuerza clave dentro del poder legislativo. 

Por otro lado, hay otras fuerzas que compiten por el máximo cargo, las cuales no poseen una intención significativa de voto. La actual presidenta de facto fue candidata durante varios meses, lo cual le valió varias críticas, en primer lugar, porque había afirmado que no iba a postularse y, segundo, fue acusada de utilizar las herramientas del Estado en forma constante y excesiva para hacer campaña, en momentos en que la pandemia atacaba fuertemente al país.

Clima preelectoral

Los comicios son el principal tema de la agenda pública en estos días. Las dos principales fuerzas están haciendo grandes esfuerzos para captar el voto de las personas que aún no decidieron su voto. Por el lado del MAS, su fuerte son las cuestiones económicas y aquí es donde ponen el énfasis de su campaña. En un contexto en el cual los ingresos de la población disminuyeron y, en muchos casos, prácticamente desaparecieron, no es una estrategia ilógica. Carlos Mesa apuesta a ganar el “voto útil” que impida la vuelta del massismo al poder, con lo que espera quitarle votos a Camacho y conquistar algunos indecisos. También busca atraer a los votantes  vacantes tras la declinación de Áñez.

Si bien todas las encuestas favorecen a Arce, no es seguro su triunfo en primera vuelta. Lo cierto es que, en el caso de tener que ir nuevamente a las urnas, las cosas no van a estar fáciles para el MAS ya que se uniría el voto opositor y aquí los escenarios no les son tan favorables. Mesa pone todos sus esfuerzos en que el partido de Evo Morales no alcance ni el 50 por ciento de los votos ni un porcentaje superior al 40 con diferencia de diez puntos sobre la segunda fuerza, que son las condiciones puestas para ganar los comicios en primera vuelta.

Desde la asunción del gobierno provisional el clima social se encuentra en tensión permanente. Se produjeron dos masacres que dejaron varias personas muertas en manos de las fuerzas de seguridad, las cuales han despertado la atención de la comunidad internacional. Por otra parte, el desempleo y la caída de ingresos en sectores informales han producido una hambruna que no se veía desde hace muchos años.

Los comicios actuales decidirán el modelo de país que se implementará en los próximos años. Los efectos económicos de la pandemia sin dudas perdurarán y el candidato que resulte electo tendrá que ser muy creativo a la hora de afrontar estos problemas y de dar soluciones a corto y a largo plazo a las problemáticas por las cuales atraviesan la mayoría de las familias bolivianas.