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SPUTNIK V.I.D.A. Un breve recorrido de la relación ruso-argentina

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Por Jorge Santiago Rojas

El día 20 de Abril el Fondo Soberano de Inversiones de la Federación Rusa anunció el acuerdo, valuado en 70 millones de dólares, entre el Laboratorio argentino Richmond y el Instituto Científico Gamaleya mediante el cual se anunció que comenzará a producirse en Argentina la vacuna de patente rusa Sputnik V. Dicho acuerdo incluye la financiación para la construcción y puesta en funcionamiento de una planta de Biotecnología en la ciudad de Pilar, provincia de Buenos Aires.

La vacuna que se producirá en nuestro país tendrá el nombre de Vacuna Sputnik V.I.D.A. que significa Vacuna de Inmunización para el Desarrollo Argentino. La misma comenzará a ser producida masivamente para el mercado interno a partir del mes de Junio del corriente año. De esta manera, nuestro país se posiciona como uno de los 12 miembros del selecto club de países productores de vacunas, a la par de naciones como Estados Unidos, Rusia y China.

Sin embargo, cabe remarcar que esto no fue algo azaroso ni constituye un logro aislado. Más bien se trata de un ejemplo de hasta dónde pueden llegar las políticas públicas definidas a largo plazo de manera estratégica.

La Relación Argentina- Rusia

La producción local de una vacuna con patente de otro país implica un largo camino. Este trayecto para nosotros comenzó a mediados de la década del 2000 cuando Argentina y Rusia salían de sus respectivas crisis políticas, económicas y sociales acaecidas a lo largo de la década del 90 y principios del 2000.

Sin embargo, el contexto internacional ayudó a acrecentar el vínculo entre ambas naciones. El nuevo siglo trajo consigo un mundo caracterizado por la multiplicidad de polos de poder, situación que generó nuevas oportunidades y llevó a que muchos países establecieran como prioridad en sus políticas exteriores la necesidad de diversificar sus vínculos externos. En ese marco de diversificación de vínculos Rusia comenzaría a mirar a América Latina y, por su parte, Argentina comenzaría a considerar a los países emergentes.

Pasados varios años, fueron nuevamente factores externos y de impacto sistémico los que terminaron por acércanos aún más. El efecto de la crisis financiera de 2008 en los países centrales llevó a que los países comenzaran a buscar respuestas en los países emergentes. Así fue como el BRICS, América Latina y el Sudeste Asiático se convirtieron en una prioridad para Rusia, y se propició el acercamiento aún más estrecho de Argentina en su vinculación con China y Rusia. Asimismo, en 2014, el rol de Estados Unidos fue otro elemento clave para acercar aún más ambas naciones. La situación con los Fondos Buitres para Argentina y la crisis de Ucrania para Rusia pusieron de manifiesto que poco o casi nada se podía esperar de Estados Unidos, como así también la necesidad de salir en búsqueda de aliados en base a agendas e intereses comunes.

En diciembre de 2008, Cristina Fernández de Kirchner realizó su primer viaje a Moscú y se entrevistó con su homólogo ruso, Dimitri Medvedev. En esta oportunidad ambos países, en vista de los intereses compartidos y de las agendas comunes, firmaron un Acuerdo por el cual se elevaban las relaciones a una “Asociación Estratégica”. El objetivo era ampliar la agenda y no quedarse sólo con cuestiones relativas al comercio y las inversiones. En Abril de 2010, tras 125 años de relaciones bilaterales, Medvedev se convirtió en el primer Presidente ruso en pisar suelo argentino. En esa ocasión ambos países se comprometieron a profundizar el vínculo e incluir diversos campos como la energía atómica, ferrocarriles, actividad espacial y defensa, entre otros.

En el marco de su gira por América Latina, en Julio de 2014, Vladimir Putin visitó por primera vez a la Argentina. En esta oportunidad se procedió a la firma de 1numerosos acuerdos de cooperación, entre los que se destacan el acuerdo de desarrollo conjunto del yacimiento de Vaca Muerta y la participación rusa en la construcción de Atucha III.

Durante su último año de mandato, en 2015, Cristina Fernández de Kirchner visitó Moscú y se reunió nuevamente con Vladimir Putin. En esta instancia Argentina y Rusia revalidaron el compromiso de acercamiento elevando el status de las relaciones bilaterales a una “Asociación Estratégica Integral” por la cual se incluyeron nuevas áreas de cooperación y la firma de numerosos memorándums de entendimiento.

En esta ocasión se produjo la firma del Memorándum de Entendimiento entre el Ministerio de Industria de la República Argentina y el Ministerio de Industria y Comercio de la Federación Rusa. El espíritu del mismo apuntó al fortalecimiento de la cooperación en el ámbito de la industria “sobre la base de la equidad y el beneficio mutuo”. Asimismo el acuerdo reconoció la existencia de ciertas áreas prioritarias como Metalurgia, Ingeniería Espacial, Industria Aeronáutica e Industria Farmacéutica, entre otras. Aquí se plantea que el fin último debe ser “la realización de proyectos conjuntos para la modernización”, “la construcción de unidades industriales, la transferencia de tecnologías” y “el desarrollo de proveedores para el suministro de equipos” en las áreas definidas como prioritarias. Partiendo de esta consideración, ambos países se comprometieron a “intercambiar información” sobre las dificultades que pueden surgir, a compatibilizar las normas y requerimiento técnicos, a “realizar desarrollos conjuntos, transferencia de tecnología, innovación y capacitación de recursos humanos”

Conclusión

En vista a lo expuesto anteriormente podemos concluir que gracias a la estrategia de diversificación de vínculos planteada por la Política Exterior Argentina de inicios de este siglo, el país pudo alcanzar el nivel de acercamiento bilateral que hoy tenemos con la Federación Rusa. Cabe remarcar que fueron los condicionantes externos de la relación (crisis financiera de 2008, confrontación con Estados Unidos por Fondos Buitres y Crimea respectivamente en 2014), los factores que empujaron su consolidación. Desde 2008 el vínculo no paró de profundizarse, aumentando las áreas de cooperación hasta alcanzar un estatus de Asociación Estratégica Integral. Incluso en los años de Macri, aún cuando las prioridades externas variaron, el vínculo se mantuvo y se ampliaron las áreas de trabajo.

En esta línea, el Memorándum firmado entre los dos Ministerios de Industria resultó el elemento clave para viabilizar el Acuerdo con el Fondo Soberano de Inversiones. Sin este sustento legal, técnico y político, hubiese sido muy difícil en este contexto de pandemia, poder llegar a este tipo de acuerdos. Gracias a este nivel de vinculación y a que nuestro país cuenta con talentos y materia gris suficientemente cualificada es que se logró la concreción de este acuerdo para transferir tecnología e invertir en la construcción de una nueva planta.

Resulta importante remarcar que Argentina fue el primer país de la región en registrar y autorizar el uso de la vacuna Sputnik. Cuando aún había dudas sobre la efectividad de la misma, Argentina decidió confiar y se iniciaron conversaciones para su adquisición. Esta demostración de confianza fue muy importante, pues Rusia encontró en el continente sudamericano un fiel aliado. Ahora, mientras el mundo mira a Rusia y apuesta a su vacuna, Rusia apuesta al talento científico argentino y convierte al país en su socio tecnológico.