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Suiza, país subterráneo: de los túneles ferroviarios a la Banca

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Por Matías Koller Deuschle

Suiza se nos presenta como un país idílico. Entre exquisitos chocolates y refinados relojes, montañas cubiertas de nieve, valles y lagos con agua cristalina, ciudades medievales que parecen sacadas de un cuento y trenes que llegan con una precisión más que exacta, la pequeña nación alpina parece ser el paraíso en la tierra. Y la verdad es que lo es. Suiza es el edén. ¿Pero a qué se debe que esto sea así?

En las siguientes líneas, proponemos un juego con respuestas tentativas para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. Para ello, buscaremos partir de un hecho trascendental que ha ocurrido el 4 de septiembre de este año: la inauguración del Túnel Ceneri en los Alpes, una auténtica proeza de la ingeniería.

Los trenes de Suiza

El territorio suizo, con sus irregularidades, no es nada favorable para la actividad humana. Enclavado en el corazón de Europa, ha sido históricamente una ruta de difícil acceso para sus pueblos vecinos, concretamente, franceses, italianos y alemanes. No obstante, los avances de la tecnología han posibilitado en el último siglo desarrollar una infraestructura mucho más robusta, superando la traba que la propia naturaleza había impuesto al intercambio y acercamiento entre estos países.

¿Quién no ha escuchado hablar sobre los trenes suizos? El país helvético tiene una excelente reputación en este sentido, tanto por la calidad de sus ferrocarriles, como por la precisión y puntualidad en la que, luego de atravesar escenarios alpinos, arriban a las estaciones de Berna o Zúrich.

Sin embargo, pese a que Suiza ha comenzado a tender una excelente red ferroviaria por todo su país desde hace un siglo, recién en el presente milenio ha logrado ganar la batalla a la naturaleza escabrosa, conectando completamente su territorio de manera rápida y ágil.

En este sentido, el proyecto ‘Nuevo Enlace Ferroviario a través de los Alpes’ ha sido las vías sobre la que se asentó el proyecto de conexión ferroviaria, uno de los más ambiciosos del mundo. El mismo fue pensado en 3 etapas, compuestas por una seguidilla de túneles y otras obras de infraestructura.

Conectando al país

El primero de ellos, el eje de Lötschberg, con una extensión de 30km, fue inaugurado en 2007, siendo en aquel año el 3er túnel más extenso del mundo, permitió conectar de manera rápida las rutas entre Basilea y Berna (Suiza) y Milano (Italia). Pero no fue hasta casi una década más tarde, en 2016, cuando se dio la mayor proeza: el túnel de Sankt Gotthard. Con sus 57km se trata del túnel ferroviario más largo y profundo del mundo que ha permitido conectar a la red ferroviaria con la ciudad más grande de Suiza, Zúrich. Finalmente, el pasado 4 de septiembre se inauguró el Túnel del Ceneri que, junto a Sankt Gotthard, han permitido trazar una ágil línea entre Zúrich y Milano.

De esta manera, este proyecto pensado hace décadas y concretado en tres etapas, ha permitido dotar al país de 107km de túneles en tierras sumamente escabrosas. Los beneficios son suntuosos: además de menos tiempo de viaje, ha permitido aumentar el intercambio comercial y de personas. Al día un aproximado de 800 trenes de carga y de pasajeros atraviesa estos túneles.

Sin embargo, como se puede observar en el mapa, los túneles de Lötschberg, Sankt Gotthard y Ceneri no solo permiten la conexión dentro de Suiza, sino que forma parte de un proyecto mucho más ambicioso: la integración, propiamente dicha, de la Unión Europea. Aclaración: si bien Suiza no forma parte de la UE cuenta con múltiples acuerdos con esta. A modo de ejemplo, el Pacto Schengen que permite la libre movilidad de personas, sin necesidad de realizar trámites al entrar o salir de las naciones firmantes.

La Unión Europea cuenta con un proyecto logístico conocido como ‘Red del transporte transeuropeo’, basado en una red multimodal, compuesta por carreteras, puertos fluviales y marítimos, aeropuertos y ferrocarriles en todo el continente. Y en este sentido, los túneles ferroviarios abiertos en Suiza han sido claves para facilitar el tránsito en uno de los ejes principales de tal red, conocido como el ‘Corredor N°1 Rhin – Alpino’. Este eje vertical que atraviesa las 6 naciones que moldearon a la UE tras la firma del Tratado de Roma en 1959, permite conectar de manera terrestre a los países entre el Mar del Norte con el Mediterráneo, o más concretamente, desde Rotterdam (Países Bajos) a Génova (Italia).

Ahora bien, volvamos al comienzo de todo este artículo. ¿Cómo ha sido posible esto? ¿Cómo ha hecho la pequeña nación europea para realizar tamañas obras?

No todo lo que reluce es oro… ¿O sí?

Suiza no es precisamente un cuento de hadas. Cuando hacíamos la descripción de las características del país alpino, omitimos (a propósito) un rasgo esencial que hace a la identidad nacional: la Banca.

La Confederación Suiza cuenta con una enorme cantidad de bancos a los cuales acude gran cantidad de personas, tanto físicas como jurídicas, del mundo entero. ¿Pero que tienen de especial los bancos de Zúrich? Pues dos ingredientes claves que los hacen tan atractivos: las pocas preguntas que hacen a sus clientes y el hecho de que nunca revelan la información.

En este sentido, Suiza representa un caso sumamente particular del Sistema Mundo moderno: es rica pero no tiene un pasado colonial o imperial. Desde los tiempos medievales, jamás han salido de sus valles alpinos. Es cierto, es un país pacífico tanto dentro de Europa como a escala global. Sin embargo, es funcional al Sistema Mundo regido por el capital financiero, donde en las últimas décadas ha habido más dinero circulando que en toda la historia de la Humanidad, y en el que el eje Zúrich – Basilea – Ginebra ha sido clave en presentar tal Sistema.

Reflexiones finales

El país ubicado en el corazón de Europa, con un territorio escarpado, ha sabido desarrollar una poderosa industria en sectores de alta intensidad tecnológica como el farmaceútico, el químico, la relojería, la mecánica y los alimentos procesados. De todos modos, Suiza ha contado en el último siglo con una ventaja en tanto parte de un Sistema Mundo sumamente desigual, donde unos escriben las reglas y otros deben acatarlas.

Suiza es una hermosa nación. Paisajes idílicos, ciudades medievales y un gran bienestar. Todo eso se encuentra sobre la superficie, pero bajo ella, hay túneles subterráneos que esconden largas rutas ferroviarias y los mayores secretos bancarios. Entender esta dualidad en tanto parte del Sistema Mundo nos permite tener una mejor y más completa imagen del país del corazón alpino.

Por último, les dejo algunas postales de los trenes y el sistema ferroviario suizo. Más allá del análisis hay que reconocer que los paisajes son bonitos…